viernes, 25 de noviembre de 2016

EL CABILDO DE LA COLEGIATA STA ANA



              Artículo de Vicente Arranz


La actual Parroquia de Santa Ana de Peñaranda de Duero nació como Colegiata en el año 1540, cuando una Bula (permiso) papal permitió al Obispo de Osma autorizar la demolición de las dos parroquias existentes en la localidad- la de San Martín y la de San Miguel - trasladando a la nueva de Santa Ana todos los bienes y propiedades de las anteriores. El Patronazgo de los Condes de Miranda a la nueva parroquia le valió el título de Iglesia Colegiata.

Se llamaba Colegiata porque era una parroquia gobernada por un Cabildo – un grupo de unas 12 dignidades eclesiásticas, en su mayoría canónigos: sacerdotes seculares, que se repartían los oficios y rentas de la Colegiata, completados con otros oficios menores como organistas, sacristanes, campaneros, enterradores… todos ellos bajo la autoridad de un Abad o Arcipreste, responsable último del Cabildo.

Capilla de los Leceas. Iglesia de Santa Ana


Sería curioso comprobar que la actual Capilla de los Leceas, -antigua capilla privada del indiano peñarandino Jerónimo Martínez Santoio- bien pudo ser en algún momento la Sala Capitular, es decir, el lugar habitual de reunión de los miembros del Cabildo



  



La función principal del Cabildo era la realización y supervisión de todos los Oficios Religiosos, la gestión de las Rentas y de la Caridad Pública, no solo de la Iglesia de Santa Ana sino también del resto de Conventos, Hospital… de Peñaranda y de todos los pueblos que dependían de su jurisdicción, que eran bastantes más que la actual Mancomunidad del Arandilla.

Miembros del Cabildo en 1802. Guía del Estado Eclesiástico Seglar y Regular en España. S.XIX
Sus Dignidades vivían en varias casas del entorno de la Colegiata en la actual Calle Trinquete, en otros tiempos llamada: “callejuela de la Colegiata”. Posiblemente fueron casas del Cabildo: La casa de la actual Oficina de Turismo, la casa de la Pescadería, la Casa de calvillo… Busquen, investiguen quién vivió antes en sus casas, y no se sorprendan si la realidad supera a la ficción.


Extraído del Archivo Histórico Nacional. Archivo de la Chancillería de Valladolid


Peñaranda desde hace 500 años fue una “villa señorial”, es decir, un pueblo donde el Rey había “cedido” sus derechos a un Noble o Señor: Los Zúñiga Avellaneda, Condes de Miranda que los convertía en dueños de vidas y haciendas.




Caserío
medieval.
Aranda de
Duero.1503
AGS.









Pasó el tiempo… y la Colegiata se convirtió en el otro “Señor” de Peñaranda. Había sido fundada y construida con el patrocinio de la viuda del III Conde de Miranda, Doña María Enríquez de Cárdenas sobrina de los Condestables de Castilla y prima-hermana del Rey Fernando el Católico. Pero al marcharse los Duques a Madrid para residir en la corte, el cabildo colegial se consolida como el principal poder local con mucha mano en el Concejo y Audiencia (Ayuntamiento) y en la la vida y rentas de la localidad. Ver Juan Loperráez: Descripción Histórica de la Diócesis de Osma.

Los ingresos para mantener a las casi 25 personas que dependían del Cabildo, se obtenían sobre todo de los Diezmos (10% de la cosecha) y Primicias (los primeros huevos, calostros, pollos, corderos, cerdos, etc.) que debían pagar todos los fieles sobre los que tenía jurisdicción (derechos para cobrar) la Colegiata; y que además de Peñaranda se extendía a otros muchos pueblos de la zona y de lugares mucho más lejanos, como Villamartín en la provincia de Cádiz, por ejemplo, en total casi cien pueblos.

Hoja de Peñaranda del Catastro del Marqués de la Ensenada 1752. Archivos Estatales





Otra fuente de ingresos importante eran las ofrendas, donaciones, tumbas, cementerio y pagos por oficios religiosos: misas, entierros, bodas, cepillos etc.

Además, la Colegiata tenía Propiedades rústicas repartidas por los distintos pueblos, que se cultivaban en régimen de arrendamiento o aparcería.

Y por último, la aportación del Patronazgo de la Casa de Miranda. Muy importante en los primeros años, aunque a partir de mediados del s. XVII los Duques de Peñaranda intentaron cobrar más que pagar, lo que dio lugar a varios pleitos entre el Cabildo y los Duques, como se puede consultar en el Archivo de la Chancillería de Valladolid.

Vista aérea de Peñaranda de Duero
Llegados hasta aquí, resulta más fácil entender por qué Peñaranda teniendo tan poca población, -nunca llegaron a vivir 2000 almas- mantenía una Iglesia tan grande. Porque casi un centenar de pueblos del Ducado de Peñaranda pagaban impuestos al cabildo de la Colegiata.




El Cabildo y el título de Colegiata se perdieron en el siglo XIX, al prohibirles cobrar impuestos y obligarles a vender sus tierras. Las Cortes de Cádiz decretaron en 1810 la Abolición de los “derechos y privilegios señoriales” y unos años más tarde, los gobiernos liberales aprobaron “las medidas desamortizadoras” para vender al mejor postor las propiedades inmobiliarias de la Iglesia y del Ayuntamiento (Baldíos, Dehesa, Dehesilla, Propio… y tantos otros términos del pueblo que todos conocemos y que ahora sabemos por qué las parcelas de los más ricos eran las más grandes).


Destacada personalidad de estos gobiernos liberales fue “nuestro” Manuel Flores Calderón, presidente de las Cortes en el Trienio liberal (1820-1823). Ni siquiera tiene una calle en su pueblo, aunque sí un obelisco con su nombre en la Plaza de la Merced de Málaga




D. Manuel Flores Calderón. Presidente de las Cortes 1823. Había nacido en Peñaranda de Duero en 1775, donde vivió y mantuvo casa y propiedades


En el siglo XX, aquella Colegiata de cabildo y dignidades es solo parroquia de Santa Ana.

“Pero quien tuvo retuvo”. Y hoy, que realizar a diario los Oficios religiosos y mantener el Patrimonio es casi un acto heroico del sacerdote de turno, dígase D. Heriberto, nos corresponde a todos como buenos ciudadanos, a parte de cristianos, colaborar para no destruir la riqueza que otras generaciones anteriores nos han dejado.

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